Infraestructura vial

Infraestructura vial para la competitividad

Presenta: Mario Canahuati · 7:01 min

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Tesis

Con unos 200 millones de dólares en 24 a 36 meses, el Valle resolvería sus cuellos de botella viales más críticos.

Resumen

El Valle es el epicentro de los principales corredores logísticos de Honduras, pero sus vías no acompañan el crecimiento de sus ciudades e industrias. El capítulo define la infraestructura productiva en tres elementos: agua, vías y energía. Empieza por las vías, con ocho proyectos concretos y su costo.

Los ocho proyectos

  • Libramiento de San Pedro Sula: 42 kilómetros desde la CA-5 Norte, a la altura de El Milagro, hasta Choloma por la carretera Choloma–Ticamaya.
  • Pasos a desnivel sobre la CA-5 en Choloma y Villanueva.
  • Puente sobre el río Choloma, por donde pasa más del 90 % de las exportaciones de Honduras, Nicaragua y El Salvador.
  • Ampliación a seis carriles del tramo Choloma–Puerto Cortés, el de mayor circulación del país.
  • Puentes paralelos de Puerto Cortés, punto de partida de un proyecto turístico en la Laguna de Alvarado.
  • Corredor La Barca–El Progreso–Tela, con libramiento de El Progreso y conexión con el litoral atlántico.
  • Carretera de occidente a cuatro carriles, desde Chamelecón hasta La Entrada, Copán.
  • Tramo Quimistán–Corinto, en la frontera con Guatemala.

Transcripción del capítulo 09

Hola, bienvenidos nuevamente. Hoy inicio mencionando que, así como la reducción de la vulnerabilidad ambiental es un tema de obligada consideración para el desarrollo del Valle de Sula, la infraestructura social y productiva juega también un papel trascendental.

En primera instancia, hablamos de la infraestructura productiva, focalizada en tres elementos totalmente necesarios para que nuestro valle sea un territorio verdaderamente competitivo: el acceso al agua para consumo, riego y uso industrial; una infraestructura vial capaz de articular los centros de producción con los mercados de consumo y los centros logísticos para la exportación; y, finalmente, la energía, como un elemento vital para el bienestar de las personas y la operación de los emprendimientos comerciales y productivos de todo tamaño en el país.

Comenzaremos hablando de la infraestructura vial en el Valle de Sula, donde, como veremos, tenemos aún grandes retos y limitaciones, para los que proponemos los siguientes proyectos.

Uno: el libramiento de San Pedro Sula, un tramo que partiría de la CA-5 Norte, a la altura de Búfalo, en el sitio conocido como El Milagro, y seguiría su curso al noreste hasta empalmar con el bulevar San Pedro Sula–El Progreso, para dirigirse de nuevo a la CA-5 en la ciudad de Choloma a través de la carretera Choloma–Ticamaya. En total, 42 kilómetros.

Dos: pasos a desnivel sobre la carretera CA-5 en los municipios de Choloma y Villanueva, para aliviar el tráfico vehicular en su paso por ambas ciudades. Esto es importante porque está establecido que la concesionaria de la CA-5 construya en 2024 los intercambiadores de ambos municipios, así como cinco pasos peatonales en Choloma. La participación ciudadana y de las corporaciones municipales será importante para asegurar la construcción de ambas obras en este mismo año. Debemos estar muy atentos.

Tres: el puente sobre el río Choloma. Los daños y el deterioro de este puente han sido ampliamente estudiados y, por tratarse de un punto con un valor logístico tan elevado, es una obra de atención inmediata. Más del 90 % de las exportaciones de Honduras, así como de Nicaragua y El Salvador, pasan de manera permanente por este puente, por lo que atenderlo es una tarea impostergable.

Cuatro: la ampliación a seis carriles del tramo Choloma–Puerto Cortés, hoy totalmente congestionado y convertido en el tramo carretero de mayor circulación vehicular en Honduras. Avanzar en esta dirección es cumplir con una decisión y una convicción en la búsqueda de competitividad.

Cinco: los puentes paralelos de Puerto Cortés. Al igual que el puente de Choloma, tienen un valor logístico incalculable para Honduras y Centroamérica. Además, su rediseño es el punto de partida para el desarrollo de un proyecto turístico en la Laguna de Alvarado, de gran valor para el municipio de Puerto Cortés, que presentaremos en un nuevo capítulo de esta serie.

Seis: el corredor turístico La Barca–El Progreso–Tela, que incluye el libramiento de la ciudad de El Progreso y articula el Valle de Sula con el litoral atlántico, el Caribe hondureño. Resuelve los enormes problemas de congestionamiento en El Progreso, potencia el intercambio comercial, habilita la integración de cadenas de valor entre ambas regiones y construye un corredor logístico de propósitos múltiples que en el futuro vincule Puerto Cortés y Puerto Castilla, con Puerto Cortés, San Pedro Sula, La Ceiba, Tocoa y Trujillo como polos de desarrollo.

Siete: la carretera de occidente [número por confirmar], desde Chamelecón hasta La Entrada, Copán. Debemos aprovechar el potencial agrícola y agroindustrial del Valle de Naco, así como el importante desarrollo manufacturero que se ha consolidado en Quimistán en los últimos años, superando los problemas de tráfico que hoy son una barrera para su pleno desarrollo. Habilitar esta carretera en cuatro carriles es impostergable.

Ocho: el tramo carretero Quimistán–Corinto, en la frontera con Guatemala. Contar con vías alternas para movilizar mercancías desde Naco, Quimistán y el occidente del país hasta Puerto Cortés tiene un importante valor para la competitividad de la región. Construir este tramo en dos vías es avanzar con visión de futuro en la búsqueda de lo que ya denominamos competitividad territorial.

La inversión pública para estos proyectos asciende a alrededor de 200 millones de dólares, cerca de 5,000 millones de lempiras, para ser realizados en un período de 24 a 36 meses. Representa alrededor del 11 % del presupuesto de inversión pública de cada período. ¿Es pedir mucho? Por supuesto que no, sobre todo porque con estos proyectos el Valle de Sula y todos nosotros daríamos un paso gigante para cumplir con nuestra búsqueda de convertirnos en el polo de desarrollo más competitivo del continente.

En nuestro próximo diálogo hablaremos de otro tema siempre vital para nuestra convivencia y nuestro desarrollo: el tema energético. Por favor, no dejen de vernos. Es un aspecto que toca la vida de todas las familias de nuestra región.