Tesis
La riqueza hídrica del Valle es una amenaza mientras no exista cómo contenerla y administrarla.
Resumen
El Valle de Sula está ligado a los ríos Ulúa, Chamelecón y Motagua, que nacen en las montañas de Santa Bárbara, Copán y Ocotepeque. Fifí, Mitch, Eta e Iota mostraron el costo de no administrar esa agua. La respuesta propuesta trabaja la cuenca por tramos y, además de mitigar, recupera tierras productivas y genera agua y energía.
Una respuesta por tramos de la cuenca
- Parte baja: bordos construidos con especificaciones técnicas y restauración de los canales Maya y Chotepe.
- Parte media: represas multipropósito El Tablón, Jicatuyo y Los Llanitos, que también recuperan miles de hectáreas y generan agua y energía renovable.
- Parte alta: reforestación de las montañas para evitar que los suelos degradados terminen como sedimento en los cauces.
Transcripción del capítulo 08
Como mencionamos en nuestra última reflexión, bajo condiciones adecuadas Honduras puede aspirar a un importante desarrollo económico y social en los próximos años. Nos referimos a condiciones como una visión clara, el respeto al Estado de derecho, la estabilidad política, la inversión en competitividad, la facilitación administrativa y la promoción de inversiones. En el caso particular del Valle de Sula, quisiera referirme a situaciones muy concretas que se requieren para potenciar su desarrollo hasta llevarnos a nuestra más grande aspiración: ser el polo de desarrollo más competitivo del continente.
¿Podemos lograrlo? Soy un entusiasta creyente de esa posibilidad, pero necesitamos resolver muchos problemas. Uno de los más importantes está relacionado con el cambio climático y la reducción de la vulnerabilidad ambiental.
Revisemos la información básica sobre este tema. Al estar vinculado territorialmente con los ríos Ulúa, Chamelecón y Motagua, cuyos nacimientos se localizan en la zona montañosa de los departamentos de Santa Bárbara, Copán y Ocotepeque, el Valle de Sula cuenta con una riqueza hídrica envidiable que, sin embargo, se convierte en una amenaza al no contar con medios de contención y represamiento que permitan administrar toda el agua que transita por él. El impacto de tormentas tropicales y huracanes como Fifí, Mitch, Eta e Iota son recuerdos dramáticos de nuestra situación de vulnerabilidad.
Necesitamos una respuesta integral: que atienda la parte baja del valle a través de bordos y canales de alivio; represas en la parte media de los ríos Ulúa y Chamelecón; y, finalmente, la reforestación de la parte alta de las montañas, que evite que los suelos degradados se conviertan en sedimento en los cauces. Los canales Maya y Chotepe deben ser restaurados, y los bordos, construidos bajo especificaciones técnicas que garanticen su servicio y duración.
El Tablón, Jicatuyo y Los Llanitos son represas de propósitos múltiples que no solamente mitigan la vulnerabilidad, sino que también recuperan miles de hectáreas de las mejores tierras del país que hoy se encuentran inundadas. Además, estos proyectos proveen agua para consumo, riego y usos industriales, así como la energía renovable que el país tanto necesita.
Estos temas son absolutamente necesarios para nuestro futuro. De hecho, sin esta intervención, nuestro futuro carecerá de una posibilidad real de crecimiento. En nuestro próximo encuentro hablaremos de infraestructura vial y productiva. Hasta la próxima.
