Nearshoring

La oportunidad del nearshoring para Honduras

Presenta: Mario Canahuati · 4:04 min

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Tesis

El nearshoring es una oportunidad única y con fecha: llegar tarde no es aceptable.

Resumen

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y la pandemia empujaron a las multinacionales a acercar su producción a sus mercados, y México ha sido el gran ganador. El capítulo dimensiona lo que Honduras podría captar y por qué la ventana de los próximos cinco años exige un esfuerzo común del sector privado y el gobierno.

Lo que pide el momento

  • Buscar la oportunidad con fuerza, en un esfuerzo común entre la empresa privada y el gobierno.
  • Ofrecer las tres condiciones que deciden la inversión: infraestructura competitiva, seguridad jurídica y una fuerza laboral capacitada.
  • Avanzar en infraestructura, educación, gobernanza y regímenes especiales dentro de la ventana de los próximos cinco años.

Transcripción del capítulo 35

Hoy hablaremos sobre un tema que ocupa mucho de la agenda mediática del país y que representa un reto permanente para Honduras: la inversión extranjera directa, haciendo especial enfoque en un fenómeno que condiciona esta posibilidad de manera muy importante para América Latina y que se conoce en la comunidad internacional de inversiones y comercio como nearshoring.

El origen de este fenómeno se remonta a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, exacerbadas por la pandemia del COVID-19 que, con el cierre de las economías globales, provocó la interrupción de los flujos normales de las cadenas de suministro en todo el mundo. Con lo anterior, las empresas multinacionales con operaciones en China y en general en el Sudeste Asiático, se han visto obligadas a reconsiderar la manera en que operan globalmente con un creciente interés en relocalizar sus producciones en países más cercanos a sus mercados receptores. Esto con la idea de reducir riesgos logísticos, disminuir costos y aumentar su eficiencia. En este contexto, América Latina y en particular Honduras, emerge como una alternativa viable para las empresas estadounidenses y europeas que buscan diversificar sus fuentes de producción.

Hoy en día, miles de empresas han y continúan trasladando parte de sus capacidades productivas al hemisferio occidental, donde México, sin lugar a equivocarnos, ha sido el gran ganador en este importante episodio de nuestra historia, logrando consolidar inversiones que superan en mucho los 30,000 millones de dólares de inversión extranjera directa por año, alcanzando niveles de ocupación formal nunca antes imaginados.

El Banco Interamericano de Desarrollo estima que América Latina podría atraer entre 78,000 y 131,000 millones de dólares anuales de inversión extranjera gracias al nearshoring en el periodo 2025-2030, con lo que podríamos desprender la idea de captar un 10 % de este volumen de inversión para Honduras. Y esto significaría en promedio y de manera ascendente entre 5,000 y 10,000 millones de dólares por año en nuevas inversiones, generando entre 25,000 y 50,000 empleos formales por año en este periodo de tiempo.

Dicho lo anterior, podemos afirmar de manera clara y contundente que esta es una oportunidad única para Honduras y que buscarla con fortaleza en un esfuerzo común entre la empresa privada y el gobierno se constituye en una acción de consideración obligatoria.

Todos los expertos coinciden en que el nearshoring no es una moda pasajera, sino una tendencia estructural que continuará en las próximas décadas. Sin embargo, su impacto y la capacidad de capturar inversiones estará siendo más visible en el corto y mediano plazo. Se estima que la ventana más favorable para capitalizar plenamente el nearshoring se encuentra entre los próximos 5 años y que, durante este periodo, los países que puedan ofrecer una infraestructura competitiva, seguridad jurídica y una fuerza laboral capacitada tendrán una ventaja significativa.

En conclusión, aunque el proceso de nearshoring no está en su fase terminal, Honduras debe moverse rápidamente para consolidarse como un destino preferente. Si bien hay tiempo para implementar mejoras en infraestructura, educación, gobernanza y regímenes especiales, la competencia regional es feroz y los países que logren establecer las condiciones adecuadas primero, serán los que cosechen los mayores beneficios de esta tendencia global.

Al considerar las apremiantes condiciones de desempleo y subempleo en Honduras, llegar tarde a nuestro encuentro con esta posibilidad es totalmente inaceptable. Hasta pronto.